Ana Vargas
“De lo analógico a lo digital”
por Daniel Cassany
La necesidad de actualizarnos
La
lengua es una herramienta de estudio y de trabajo para el desarrollo de todos
los ámbitos del conocimiento humano, por lo menos en Occidente; partiendo de
esta tesis que sostiene Daniel Cassany, licenciado en Filología catalana y
doctor en Ciencias de la Educación, propone una reflexión sobre la enseñanza en
la plataforma digital y los cambios del lenguaje en la misma.
La convergencia
tecnológica ha permitido nuevos modelos comunicativos que, de alguna manera, pasan
por una intensificación de la participación e interactividad ciudadana; como
afirma Cassany, en lo pragmático, el soporte digital favorece la creación de
comunidades o tribus virtuales, de personas que comparten rasgos particulares y
que se conectan, interactúan y se desarrollan como grupo a través del entorno digital.
Algunos
autores establecen a la generación nacida después de 1993 como la “Generación Google”,
niños de once años que tienen cuenta y videos propios en YouTube, que hablan por video-llamadas con sus amigos, o que
tuvieron teléfono celular desde los siete años. Sin embargo, no todos en todas las partes del mundo, tienen acceso a esta veloz
digitalización de libros, películas, vídeos, redes sociales, etc.
Por
lo anterior, lo digital no desplaza lo analógico, pero hay una necesidad de
actualizarse, empezando por la enseñanza, Daniel Cassany destaca la
conveniencia de incluir enseñanzas digitales (computación, internet, etc.) en
el currículo escolar. Antes de dar este
paso, considero que las autoridades educativas tendrían que asegurarse de que
los alumnos han desarrollado las competencias lingüísticas que les da la
capacidad para razonar y generar un aprendizaje permanente a lo largo de la
vida.
Habrá
que cuestionarnos sobre esta propuesta en el contexto del sistema educativo en
México, primero en términos del aprendizaje analógico y del desarrollo de esas
competencias que les permita seguir aprendiendo de manera autónoma.
Por
otro lado, la financiación e infraestructura para las aulas inteligentes;
proyecto que se emprendió en algunas escuelas de nivel básico y también en
algunos planteles de bachillerato de la UNAM, como en el Colegio de Ciencias y
Humanidades; sin embargo, no se hicieron esperar las quejas del mal funcionamiento
de los pizarrones interactivos y la insuficiencia de las instalaciones: ya
estaba el pizarrón, pero no tenían el software,
así que no podían usarlo.
No
podemos dejar a un lado la necesidad de actualizarnos. Los profesores deben alcanzar
a sus alumnos en términos del uso de tecnologías, y nosotros los jóvenes, los
nacidos después del ’93 debemos reflexionar sobre el uso que le damos a esta
plataforma digital, los contenidos que generamos en esta red de “acceso
ilimitado”.
Hola Ana Cristina. Un punto interesante de la lectura de Cassany es la posibilidad de reflexionar sobre las tecnologías de la palabra. El autor hace un recorrido por la historia del hombre a partir de su ser como animal simbólico y la forma en que la palabra (oral, impresa) modificó su ser social y cómo con el advenimiento del Internet se modifican procesos de significación.
ResponderEliminarSaludos
Juan José